Por Vicente López Márquez
Para comenzar a estudiar la historia de nuestra barriada, primero debemos conocer cuáles son sus límites, qué calles, plazas y edificios la conformaban, cómo se originó y cuándo. Asimismo debemos saber de dónde procedían las personas que fueron poblando esta zona de Isla Cristina, a qué se dedicaban, como vivían, cómo se divertían y cómo era su relación espiritual. Ofrecemos en este artículo una primera aproximación.
El desarrollo urbanístico de Isla Cristina hacia el este a mediados del siglo XIX ya era necesario, de modo que el ayuntamiento había comenzado a conceder licencias y terrenos a varios solicitantes para que edificaran su propia vivienda en aquella zona. Por ejemplo, en diciembre de 1870 Manuel Pérez pidió permiso de construcción en el “Barrio Nuevo para una choza o barraca en estensión [sic] de diez varas de frente por veinte de centro”. Años después, en el año 1874, la vecina Catalina Fernández Ramos pidió un sitio para edificar con fachada al sur después de la calle Corta, según consta en las actas capitulares. Pronto quedaron así definidas las primeras calles de lo que se denominaría Barrio Nuevo o Mundo Nuevo (popularmente Allá Arriba). En el año 1867 ya se había dado nombre a las calles Norte (hoy Jesús del Gran Poder), Cuerda, Corta, Barrio Nuevo y Extramuros según los padrones municipales. Así se fue expandiendo la ciudad y poblando de emigrantes de origen portugués en su mayoría y de otros muchos puntos de Andalucía que acudían a la demanda de mano de obra para las factorías conserveras y salazoneras, así como para la flota galeonera principalmente.
Por entonces, la calle que hoy denominamos Vázquez Díaz era la única que separaba la ciudad del cementerio Santo Cristo, que ocupaba lo que más tarde sería el Grupo Escolar Ntra. Señora de los Ángeles (La Ermita). Por eso se decidió construir el actual campo santo en un lugar más alejado de la población. El viejo cementerio Santo Cristo fue clausurado en agosto de 1885. En enero del año 1890 la calle Baja aún no tenía completa la hilera de casas de la acera sur, motivo por el cual se inundaba con los aguajes del caño Cuquimán (hoy Avda. España y Extremadura). Las inundaciones eran frecuentes y las más trágicas se registraron en enero de 1892 y en febrero de 1912. Este año, un pavoroso temporal provocó inundaciones de casi dos metros de altura en algunas zonas del Barrio Nuevo. El desarrollo industrial y socioeconómico de la época del Oro Azul (1888-1928) hizo posible que el Barrio Nuevo estuviera ya conformado durante la primera década del siglo XX. En 1910, el Ayuntamiento acordó rotular la calle principal como calle Barrio Nuevo y también le dio nombre a la calle Oriente. Al espacio que había ocupado el antiguo cementerio (hoy La Ermita) se le dio el nombre de plaza del Barrio Nuevo, aunque una década más tarde, en julio de 1920, se cambió el nombre por el de Alfonso XIII. A la calle situada al sur de la calle Barrio Nuevo se le denomina calle Arnau y a la calle Baja se le sustituye el nombre por el de Roque Barcia. La pavimentación de las calles con piedra partida estaba bastante avanzada en las calles del barrio. En enero de 1932, se concluyó el empedrado de la calle Barrio Nuevo debido a la necesidad de que los vehículos y las camionetas transitaran hacia la playa. Cabe recordar que no existía la avenida de España y que para ir a la playa se circulaba por las calles Baja y Barrio Nuevo. Aquel año, el consistorio se propone construir lavaderos públicos en varios puntos de la ciudad y se piensa inicialmente ubicarlos en la plaza Matadero, aunque finalmente se ubicaron al sur de este edificio. Por fin, en 1945, se concluyó el empedrado de las calles del Norte, Cervantes, Barrio Nuevo y transversales, así como de Oriente y Faneca.
En cuanto a infraestructuras cabe destacar el suministro de agua potable, mediante la aprobación el 21 de abril de 1917 de las obras para perforación de un pozo artesiano en el Barrio Nuevo “donde se halla el Hospital”. Al mes siguiente, estando próxima la terminación de referido pozo se autoriza al alcalde “para que gestione y haga la compra del molino de viento de hierro que se instalará en el expresado pozo para extraer el agua del mismo”. Y en julio siguiente ya se encontraba instalado el molino. Así, poco a poco, en el mes siguiente se acordó la instalación del depósito de agua para el molino del Barrio Nuevo, quedando Manuel González Vieira encargado de las instalaciones. Pocos años más tarde, la bomba del pozo sería accionada por un motor eléctrico, ya que se construiría una central eléctrica justo al lado.
Otra edificación emblemática de nuestro barrio fue el Hospital Municipal del Barrio Nuevo. Aunque con origen incierto, sabemos que ya existía en 1917. En octubre de 1918 la corporación municipal acuerda que se habiliten cuatro camas “en el Hospital que tiene este municipio en el Barrio Nuevo”. Esta instalación sanitaria fue uno de los principales recursos para atender los enfermos de la epidemia de gripe de 1919. El pequeño hospital también prestó servicio como casa de acogida temporal para personas necesitadas, por lo que el ayuntamiento nombró a José Castro García encargado de la casa-asilo hospital, asignándole una gratificación mensual de 75 pesetas. Más tarde, en 1930, se convirtió en la sede de «La Gota de Leche», un establecimiento benéfico que proporcionaba nutrición y atención a los recién nacidos en una época de crisis letal.
Otro de los edificios emblemáticos de nuestro barrio fue la fábrica de luz «La Mercedes», edificada junto al pozo del Hospital. Se trataba de una central de generación de energía eléctrica que sustituyó a otra más primitiva que ya existía en Isla Cristina. Las nuevas instalaciones entraron en servicio en julio de 1922. El edificio pasó a la Compañía Sevillana de Electricidad y estuvo en pie hasta la década de 1980. Poco después se construyó el nuevo Matadero Público, edificio inaugurado en febrero de 1924.
Pero sin duda, la construcción verdaderamente significativa fue el Grupo Escolar Ntra. Señora de los Ángeles, levantado sobre el viejo cementerio, como es sabido, e inaugurado en el año 1921. La particularidad de que contara con una capilla hizo posible que se constituyera una nueva parroquia en 1956 con sede inicial en aquella pequeña iglesia, a la que desde el principio se le daba culto a Ntro. Padre Jesús del Gran Poder.
Se sabe mucho más y se podría contar muchísimo más sobre la historia de nuestro barrio y de su gente. Dejamos aquí la puerta abierta para continuar el próximo año.

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